DENGUE, LA MOVIDA DEL VERANO PDF Imprimir E-mail
Artículos - Sociedad

Hay que esperar casos”, dicen en el Ministerio de Salud, “pero no necesariamente un brote o una epidemia”. Lo que se aprendió con la epidemia del verano pasado, la más fuerte de la historia de esta enfermedad en el país, y la estrategia basada en eliminar los criaderos del mosquito. Por Marcelo Rodríguez

 

(Nova Res) – La diferencia entre “brote” y “epidemia”, referida a una enfermedad infecciosa como el dengue, no es tanto técnica como –antes bien– de sentido común o de impacto psicológico. Lo que decidieron este año en el Ministerio de Salud fue hacerse cargo de la cuestión aclarando que, para este verano, van a llamar “brote” a la aparición de casos de dengue dentro de las zonas donde se espera que aparezcan casos, y hablarán de “epidemia” en caso de que el brote se extienda geográficamente –como sucedió a principios de este año–, o que la cantidad de casos se torne atípica, o que se registre más de un serotipo del virus dengue.

 

Actualmente no hay casos registrados de dengue en la Argentina, y a esto los funcionarios lo llaman “etapa de pre-brote”.


Por acción, entre otras cosas, del calentamiento global, que hace que el hábitat del mosquito Aedes aegypti se extienda más al sur de los 35º de latitud que habitualmente marcaban su límite, y que le da a las vísceras de este insecto una temperatura más adecuada para el desarrollo del virus, el dengue –o, al menos, la amenaza del dengue– parece haber llegado para quedarse. En el Ministerio adelantan que algunos casos seguramente habrá, aunque sean aislados. De hecho, en una reunión hecha la semana pasada con la prensa para presentar el Plan Nacional de Dengue, el ministro Juan Manzur manifestó la especial atención que los funcionarios de Salud están poniendo sobre un brote aparecido en la localidad paraguaya de Concepción, unos 500 kilómetros al norte de Asunción, en el límite con Brasil. “Se han registrado más de 50 casos, y hemos estado monitoreándolos y siguiéndolos muy de cerca”, informó el ministro, que dijo que en el país vecino, así como en Brasil, “se está haciendo lo correcto” para ponerle límites al brote.


El serotipo del virus hallado en este brote es el DENV-1, el mismo que este año causó más de 25.000 infectados y 5 muertes en la Argentina. Esto implicaría que de extenderse, no afectaría a las personas que ya han estado enfermas el verano pasado y las posibilidades de dengue grave –los expertos ya no hablan de dengue “hemorrágico”, sino de dengue “grave”, porque no todas las formas graves son hemorrágicas, y no toda hemorragia en las personas con dengue implica de por sí un dengue graveserían menores.


Medidas sin fronteras


Fin de año es una época del año de intenso tráfico migratorio: “El mosquito no pasa por migraciones, por eso es necesario trabajar conjuntamente con los países vecinos”, dijo Manzur, que recordó la necesidad de que todas las personas que tengan algún síntoma –fiebre, dolor retro-ocular–, especialmente quienes vengan de regiones donde existen brotes de dengue, concurran inmediatamente a los centros de salud.


La estrategia de combate al Aedes aegypti estará centrada directamente, según puntualizaron, en la eliminación de criaderos, y no en la fumigación para matar mosquitos. En todo caso, los equipos sanitarios implementados en cada municipio, con la coordinación de las autoridades sanitarias nacionales, harán uso de larvicidas –no de productos para matar mosquitos adultos– en los casos en los que con el descacharramiento no sea suficiente para reducir la población de Aedes aegypti. “La fumigación para matar adultos en lugares públicos no tiene sentido, porque sólo sirve para matar a los mosquitos que estén volando en el lugar en las cuatro horas siguientes a la fumigación”, explicó Gabriel Yedlin, subsecretario de Control y Prevención de Riesgos del Ministerio.


A este respecto, el funcionario pidió a la prensa “ayudar a la gente a que, cuando vea que no se está fumigando, entienda que está bien que no se fumigue”.


El uso de los repelentes, dijo el director de Control de Enfermedades Vectoriales, Sergio Sosa Estani, no es una medida que sea adoptada como central por las autoridades sanitarias: “Queda a criterio de la población usarlo o no”.


La medida central, remarcaron funcionarios y especialistas en este encuentro, del que participó la Red Argentina de Periodismo Científico, es insistir con el hábito del descacharrado: la eliminación de todo potencial recipiente donde ocasionalmente pudiera acumularse agua de lluvia. Respecto de esta enfermedad, está claro que las poblaciones sin agua potable, donde la provisión se da a través de la recolección manual de agua, son las que están en mayor grado de riesgo en caso de que el virus circule.


Esta temporada, la red de vigilancia epidemiológica del dengue contará con 35 laboratorios capaces de detectar la serología de dengue mediante test rápido, además de otros 8 laboratorios donde se podrá obtener el diagnóstico definitivo de los casos a partir del examen genético. El diagnóstico de dengue mediante estas pruebas, sin embargo, es a los objetivos de tener controlada la epidemia, pero no del tratamiento de los pacientes, que seguirá un protocolo uniforme en todo el país según los síntomas que la persona presente y sus factores de riesgo. – MR – 03/12/2009